Mis publicaciones

MUNDO

405 MARGARITA: GASTRONOMÍA INCLUSIVA

I



Sábado, 5pm. A la calle independencia de La Asunción, capital del Estado Nueva Esparta, van llegando emprendedores a colocarse en el espacio que ocupan cada sábado. De un taxi baja una familia con sus tubos y tablas y van armando con pericia el entramado desde donde, una hora después, estarán vendiendo dulcería margariteña. Parece una peregrinación de sueños y proyectos familiares. Puntean los chicos que desarrollaron una línea de embutidos, le sigue el señor que hace escabeche, y así, sin dejar espacio en blanco a lo largo de dos cuadras, están la muchacha del untable de ajo porro, la pareja que inventó el licor de ají dulce, el hombre famoso por sus chips de pan de año, la pareja que vende barbecue y panes con pernil, la señora que es famosa con su mermelada de ají dulce, la de los encurtidos, y casi al final el puesto de perros calientes hechos con salchichas de sardina. Son, entre emprendedores gastronómicos y artesanales doscientas familias y en lista de espera trescientas familias más.



Hace apenas cinco años nadie daba un centavo por la calle que rodea a la Plaza Bolívar de la que para los turistas era una casi anónima Asunción. La plaza era caldo de vendedores de droga y proxenetas vigilando a niñas. Al desaparecer la luz solar, con ella se iban también las voces de la ciudad. Cinco años después el mercado inmobiliario se ha ido a las nubes porque todos quieren un local en La Asunción, todas las noches la plaza está llena de voces de niños, y cada sábado se acercan a la feria de calle “Mercado de Arte” unas dos mil personas.



¡Todo eso se logró a través de los saberes gastronómicos y artesanales desde emprendimientos familiares!



El fenómeno cultural gastronómico como eje de promoción de la isla de Margarita y de toma de espacios públicos para su recuperación ya es material de estudio (por ejemplo este año la Asociación de Alcaldes de Venezuela tocó el caso en su reunión), y lo mas notable es que el mismo se viene gestando en medio de la que indudablemente es la peor crisis político-económica de las últimas décadas. Ha sido un proceso profundamente orgánico con un foco muy claro. Lo que yo llamo sin pudor el fenómeno Margarita es en realidad la suma de organizaciones como Margarita Gastronómica, escuelas de cocina, casi todas las alcaldías, empresarios, cámaras de turismo y de comercio y algunas fundaciones. Seguramente con el tiempo, hasta la gobernación creerá en la pertinencia de apoyar a los emprendedores familiares. En este proyecto estamos todos.



Una de las fundaciones con participación activa es la Fundacion Fogones y Bandera que creamos mi esposa y yo. La fundación tiene varias líneas de trabajo, una de ellas es el proyecto “Cultura Culinaria como Eje de Innovación Social en Nueva Esparta”, que llevamos en alianza con CAF, banco de desarrollo para América Latina. Se explica fácil: por año medio estaremos acompañando con conocimiento especializado a los emprendedores de nuestros proyectos, hasta lograr que sus productos lleguen a anaqueles.



A las buenas intenciones se les debe dar foco y estrategia, por ello antes de empezar el trabajo hicimos una larga reunión quienes que estamos embarcados en este proyecto. Cada quien tiene visiones distintas para lograr los objetivos planteados, así que fue fundamental la presencia de un experto que nos enseñara a estar a todos claros acerca de lo que buscamos, y sobre todo a ponernos de acuerdo. Cuando finnalmente hubo humo blanco, esta fue la frase que nació:



"Exportación de productos sostenibles mediante un modelo sistematizado de emprendimientos gastronómicos replicables, que posicione a la isla de Margarita como un destino turístico que genera desarrollo y bienestar inclusivos".



Esa visón de nuestro proyecto, esa frase, tiene cuatro grandes componentes estratégicos. Cuatro formas de ver la vida. A cada una de ellas quiero dedicarles este artículo.



II

Exportación de productos sostenibles



Es imposible exportar la cultura gastronómica de las naciones si no se aprende a envasar los sabores, de ello escribí en una oportunidad en esta misma página. Los sabores de una nación se reconocen en otros lugares cuando aprendemos a colocarle código de barra a los saberes así, que si uno habla de exportar alimentos, no sólo lo hace pensando en dólares (lo que también es bueno), sino que lo hace pensando en ser reconocido.



Por otra parte si desde el mismo inicio de la creación de un producto el emprendedor se fija la meta de la exportación, los estándares y ambiciones cambian y se hace preguntas tecnológicas, sanitarias, legales y de diseño, totalmente distintas. No es lo mismo pensar que nuestra confitura será para vender de sábado a sábado en una calle, a soñar que esa confitura un día estará en una maleta. En el primer caso uno está contento con una una licuadora, en el segundo, aunque por el momento tengamos esa licuadora, aprendemos a entender que un emprendimiento lo es en la medida en que sea sostenible.



Quizás luego de domado el emprendimiento tomamos la decisión de no exportar, no pasa nada. Triste es el camino contrario, el de encontrarse en la encrucijada de poder exportar y descubrir que desde el inicio nos fijamos metas tan pequeñas que ya no es posible.



III

Mediante un modelo sistematizado de emprendimientos gastronómicos replicables



Una de las grandes fallas a la hora de encarar proyectos de impacto social es constreñir la experiencia al rango inmediato de influencia, en lugar de ser generosos con la información. Esa generosidad es tanto para éxitos como para fracasos. A la hora de repetir experiencias, acorta el camino tanto saber como hacer las cosas, como saber como evitar situaciones impredecibles.



Durante el próximo año y medio desde Fogones y Bandera estaremos pavimentando un camino que con seguridad tendrá sus buenos escollos. Tenemos que aprender como transmitirle a un variopinto conjunto de familias conceptos como: manejo comunicacional de marca, pruebas técnicas de alimento, valores sanitarios y ambientales, entramado legal para llegar al código de barra, y mil cosas mas. Esto ya se viene haciendo mediante jornadas en las que expertos trasmiten experticia, hacen seguimiento individual y dejan tareas concretas. Es un proceso que llevamos mediante un diario y en donde no hay experiencia y conclusión que quede sin transcribir. Si dentro de año y medio hemos logrado colocar una piedra mas en este castillo que entre tantos construimos en Margarita, tendremos un Modelo de Gestión que perfectamente podríamos plantearle a otras ciudades como ejemplo de lo posible.



IV

Que posicione a la isla de Margarita como un destino turístico



Esta parte de la frase de nuestra visión es muy bonita. Creemos que las regiones (y con un poco mas de ambición: las naciones) pueden mercadearse a través de valores culturales. De alguna manera, en el caso de la isla, nos consta. No sólo hemos podido ver a través de las 41 ferias populares anuales de cocina que coordina el colectivo Margarita Gastronómica y a través del Mercado de Arte de calle que se coordina desde la alcaldía de Arismendi, que la actividad cultural recupera espacios públicos y se los devuelve a la cuidadanía; sino que hemos sido testigos de como la autoestima colectiva y la imagen general del estado han dado un giro importante en el corto plazo. Esto se ha logrado mediante la suma de mucho voluntariado, y ya Margarita Gastrónomica está en la etapa de levantar esa data para convertirla en un modelo de gestión cultural.



Yo quiero ver frascos que envasen los sabores de Venezuela regados por el mundo, pero lo quiero porque sé que cada uno de esos frascos es todo un colectivo que orgulloso dice "Ven a mi país. Somos gente linda, emprendedora, trabajadora, con ideas".



V

Que genera desarrollo y bienestar inclusivos



Recientemente visité a la ciudad de Maracay, Estado Aragua, y tuve varias reuniones con estudiantes de cocina, cocineros, escuelas de cocina, asociaciones civiles trabajando por promocionar a su estado, académicos y empresarios. Una jornada interesante en la que pude entender como se ven ellos mismos como región desde el ámbito gastronómico. Ni una persona me nombró el cacao Chuao.



¡Chuao! Una de nuestras tres denominaciones de origen, patrimonio nacional, palabra que con verla escrita en cualquier país del mundo nos llena de orgullo, y los aragüeños, es decir los dueños de ese cacao, no la tienen entre las primeras palabras cuando uno pregunta por su región.



La razón radica en el hecho de que ese cacao es para exportación y la población aragüeña poca veces lo prueba.



El ejemplo es maravilloso para entender que todo proceso cultural cuando deja de ser inclusivo pierde a sus mas importantes embajadores. No tiene sentido encarar un modelo de gestión cultural si desde el inicio éste no genera sentido de pertenencia.



El proceso que venimos gestando desde Margarita es radicalmente inclusivo. No le pertenece ni a Margarita Gastronómica, ni a Fogones y Bandera, ni a los Alcaldes, y mucho menos a los partidos políticos en los que ellos militan. Le pertenece al pueblo. Estoy absolutamente seguro que si mañana las alcaldías retiran su apoyo, Margarita Gastronomica cambia de línea de acción o mi Fundación desaparece; igualito se darán los festivales (especialmente porque nos hemos asegurado que sean dirigidos por líderes comunitarios), e igualito el grupo de emprendedores cocinará y los veremos tomar una calle los sábados. Nuestra labor ha sido canalizar, catalizar, ayudar, documentar y financiar; pero estamos lejos de ser los protagonistas. De hecho en este momento estamos tratando de que se consolide una asociación civil de emprendedores gastronómicos para darle carácter de bloque al movimiento.



La frase de esta sección habla también de bienestar y desarrollo. No somos ingenuos. Todos en el mundo queremos lo mismo aunque escojamos caminos distintos para lograrlo: bienestar y desarrollo. Nada de lo que hasta aquí he escrito tiene sentido si no se logra una vida digna para quien trabaja.



¿Queremos vender frascos en los supermercados bajo los valores de la empresa privada? Pue si. Pero que esos frascos sean un caballo de Troya que hable de un mundo posible. Uno en donde los proyectos de vida sean de por vida, uno generoso en donde si las cosas salen bien estamos dispuestos a que a otros también les salgan bien, uno en donde el hombre crea que la cultura es una forma de patrimonio. Sobre todo, un mundo humano.



Compártelo

volver a mis publicaciones

Consulta en línea

Si tiene preguntas acerca de la realización de eventos, cenas o fiestas
con Sumito y su equipo por favor contáctenos.

Enviar
Desarrollado por Infomedios
Subir al inicio